Porfín sacamos tiempo para resumir el buen fin de semana que pasamos en Salamanca, en la feria de cerveza artesana La Cibata. Una de las ferias ya consolidadas dentro del panorama cervecero nacional.

Este año era la primera vez que asistiamos al evento y como no puede ser de otra manera, Salamanca nos acogió increiblemente bien. Llegamos el Jueves por la noche ya bien entrada la noche y aún así había un ambientazo por las calles.

En cuanto a la feria y su organización, estuvo de 10. Hay que decir que el viernes la afluencia de gente no fue exagerada pero eso nos dió la oportunidad de ver a viejos conocidos entre los asistentes, así como probar cosas nuevas que realmente nos sorprendieron. Y es que la verdad, nos dimos cuenta de que el nivel de cervezas que llevaron los cerveceros estaba muy bien. Pudimos probar varias cervezas de Ancora, con su Punch IPA que te puedes beber litros, las elaboraciones de Arévaka que tuvimos la gran suerte de tener a nuestro lado en el Stand. Proabamos la Red IPA de Bizarra, que seguro que dará que hablar en el futuro y hicimos un descubrimiento muy bueno, Tito Blas, que sus cervezas estaban muy pero que muy ricas y también probamos la Stout de barril de nuestros vecinos de Portus de Suances. Finalmente compartimos vaso con Marbi y con Virtus, dos cerveceras burgalesas que a mí con sus IPA's me tienen conquistado. Compartimos un rato más que agradable con Javier, de Marbi, que ibamos amenizando vaso tras vaso de Heisenbier, una doble IPA que no tiene desperdicio. Y porsupuesto que también unas cuantas Grúas.

A eso de las 19.00h nombraron los ganadores del premio a la mejor cerveza de la feria. Un premio que se otorga a las 3 mejores cervezas de la feria, en una cata a ciegas por un jurado especializado. Y para sorpresa nuestra, nos otorgaron el premio a la 3ª Mejor cerveza de la feria a nuestra Grúa Nordeste, la Irish Red Ale que no dejó a nadie indiferente y tuvo gran aceptación entre el público asistente, después de Marbi y su Heisenbier (1er Puesto) y Virtus con su Trigo (2do. Puesto). Dos cervezas que tuvimos la oportunidad de probar.  

Fué un broche de oro para cerrar nuestro paso por Salamanca, un paso que sin duda por la experiencia y por el buen trato de la gente estamos dispuestos a repetir el año que viene.

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